En el año 2016 fue invitado a dar una charla en la ceremonia de los premios Gabo 2016. Allí toco variados temas de su carrera y el periodismo, donde destacó:
Primero, la transformación que ha habido en 12 años (2004-2016) cuando surgieron las redes sociales más influyentes de la época, tales como Facebook, Twitter y Youtube. Diciendo que “en los últimos doce años hemos sido testigos de cómo los más importantes avances tecnológicos han causado una disrupción, si no devastación, en nuestro campo.” (en el periodismo). Muchos medios han sobrevivido a estos cambios tecnológicos pero apenas lograron hacerlo, por lo que él propone que no se llega a ni a la satisfacción ni a la complacencia, sacando en conclusión que “estamos en una sociedad digital y será mejor que nos adaptemos. No solo adaptarnos, sino acoger el cambio con entusiasmo.”
Segundo, junto con el departamento de ingeniería de su periódico crearon una plataforma online llamada “La Red de Talento del Washington Post”. En esta se busca tener alcance nacional e internacional a la hora de cobertura de noticias, en la cual puede participar cualquier periodista del mundo mandando sus historias, las cuales serán evaluadas como parte de un proceso de aprobación. Este modo de conseguir noticias ayudo mucho en los casos de terrorismo mundial y tiroteos en las escuelas de EE.UU. Además la forma de pago es fácil y se obtiene la ubicación geográfica, datos, etc del “free lancer” para cualquiera de la redacción.
Tercer hecho a destacar es que Baron dice sentirse “optimista” con respecto a su profesión. Plantea un punto de vista bastante positivo con respecto a las cosas que se pueden agregar a una nota periodística gracias a la tecnología, diciendo que “El uso del video, las redes sociales, los gráficos interactivos, los documentos originales – todo ello- pueden generar narrativas más vívidas, más viscerales. Incluso más creíbles, porque significa que podemos mostrar, no solo contar.”. También destaca el rol de los nuevos jóvenes periodistas, definiéndolos como “nativos digitales” y destacando el entusiasmo, la energía y las brillantes que tienen ellos y que aprecian las nuevas formas de contar historias altamente efectivas, aprovechando las herramientas que hoy tienen al alcance de su mano.
En cuarto lugar describe como se llevó a cabo la investigación más destacada de su parte que fue la de abusos en la iglesia católica de EE.UU. La investigación surgio con el caso de un sacerdote acusado de abusar de 80 niños aproximadamente, el cual era sistemáticamente protegido por la iglesia ya que se lo cambiaba de pueblo e iglesia cada un tiempo, sin aviso previo. Baron comenta “Nuestra investigación comenzó porque nosotros no íbamos a aceptar – no podíamos aceptar-, la idea de que la verdad no fuera conocida. Nosotros buscamos desenterrar la verdad.” Es por eso que fueron a la corte a desenmascarar documentos ocultos de la Iglesia y se consiguió que esta institución tuviera que dar explicaciones. Luego contó que después de todo esto, en 2002, un Cura que luchaba desde adentro contra los abusos infantiles expresó “que lo que usted y el Globe han hecho por las víctimas, la Iglesia y la sociedad, es inconmensurable. Su trascendencia y sus efectos positivos permanecerán por décadas” por lo cual Martin saca como conclusión que “la verdad no está destinada a permanecer oculta. No está destinada a ser suprimida. No está destinada a ser ignorada. No está destinada a ser disfrazada. No está destinada a ser manipulada. No está destinada a ser falsificada. De lo contrario, el mal prevalecerá.”
En quinto lugar destaca la postura de Jeff Bezos ante ataques del en su momento candidato a presidente por el partido republicano, Donald Trump. Este último prometió “vengarse” de las coberturas hechas por el Washington Post y algunos otros medios, tratando de llevar a cabo medidas como multas, aumento de sus gastos legales y, posiblemente, sometiéndolos a sanciones. Es por eso que ante todas estos dichos Baron resalta lo dicho por el dueño del periódico Jeff Bezos, donde expresa “Queremos una sociedad en la que cualquiera de nosotros, cualquier individuo en este país, cualquier institución en este país – si así lo decide- pueda escudriñar, examinar y criticar a un funcionario electo, especialmente a un candidato al cargo más alto en el país más poderoso del mundo. Es lo fundamental…lo que sería sorprendente e inquietante es que no lo estuvieran haciendo. Eso sí que sería preocupante.”.







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